Era un domingo y estaba en casa, reunida con amigas para ver la ceremonia de los premios Grammy, uno de los eventos más importantes de la música. La noche avanzaba con homenajes y presentaciones memorables, pero hubo un momento en particular que me hizo sentir una conexión inmediata: Alicia Keys subió al escenario para recibir el Global Impact Award, uno de los reconocimientos más importantes que un artista puede recibir por su trayectoria. En su discurso de aceptación, decidió hablar sobre la visibilidad de mujeres productoras, destacando a aquellas que han abierto camino en la industria.
“Es extraño que no pensemos en mujeres como productoras al nivel de Quincy Jones, Dr. Dre o Swizzy, pero las productoras han sido una fuerza fundamental en la industria desde siempre”, dijo Keys, antes de mencionar ejemplos como Patrice Rushen, Missy Elliott, Linda Perry, Grimes y Solange Knowles. “Nos apoyamos mutuamente, así que es un sentimiento hermoso ser reconocida por algo que siempre pensé que la gente no valoraba realmente en mí”.
Sus palabras resonaron en mí, porque parece que, históricamente, las únicas que han mantenido vivo el legado de otras mujeres en la industria hemos sido nosotras mismas. Recuerdo que en 2018, cuando gané mi primer Latin Grammy, pensé en ese mismo sentimiento. En la categoría de productor del año, donde ninguna otra mujer había ganado antes, mi premio abrió una conversación importante a nivel mundial.
Pero algo que siempre me ha llamado la atención es la percepción de que ganar un Grammy significa que tu carrera está asegurada para siempre. La realidad es que, aunque en mi caso sí marcó un antes y un después, la vida sigue. Hay que seguir trabajando, buscando oportunidades y manteniéndose a flote. Un premio no cambia el hecho de que el talento sigue necesitando espacios para crecer. Paradójicamente, desde entonces he colaborado mayormente con artistas independientes, lo que me ha permitido explorar nuevas formas de producción y seguir evolucionando en mi carrera.
También vi un auge de premios que otorgaban un merecido reconocimiento a mujeres que habían permanecido en las sombras durante décadas. Se impulsaron campamentos de composición conformados únicamente por mujeres y se reactivaron muchas ONG cuya misión sigue siendo analizar la industria musical desde una perspectiva de género y trabajar por una mayor justicia laboral.
En 2019, la Academia de la Grabación lanzó la Iniciativa de Inclusión de Productoras e Ingenieras, como parte de su equipo de trabajo centrado en la diversidad e inclusión. Este programa pedía a sellos, artistas y productoras que se comprometieran a considerar al menos a dos mujeres en cada proceso de contratación para roles de producción e ingeniería. Más de 200 artistas y empresas, incluyendo a Lady Gaga, Ariana Grande, John Legend y Nicki Minaj, respaldaron la iniciativa.
El objetivo era impulsar cambios concretos en la contratación y generar más visibilidad para productoras e ingenieras a través de plataformas como She Is The Music y Women’s Audio Mission. Sin embargo, los números actuales demuestran que, a pesar de estos esfuerzos, la industria no ha cambiado significativamente desde entonces.
Los números no mienten: la desigualdad sigue presente
Un informe de USC Annenberg publicado en enero confirma un retroceso en la representación de mujeres en la música: la presencia de productoras, ingenieras y compositoras ha disminuido en el último año.
En el área de producción, la presencia de mujeres productoras bajó del 6,5% en 2023 al 5,9% en 2024. Entre las compositoras, la cifra descendió del 19,5% en 2023 al 18,9% en 2024. Incluso la representación femenina en los Grammys disminuyó, pasando del 24% de las nominaciones en seis categorías principales en 2023 al 22,7% en 2024.
La organización We Make Noise, que promueve la equidad de género global en la música y la tecnología, lamentó esto como “un paso atrás” en su cuenta de Instagram. El análisis de inclusión en el estudio de grabación de la Iniciativa de Inclusión Annenberg también indica que de 10.000 canciones populares, la proporción de hombres frente a mujeres productoras es de 27,3 a 1. De los 2.209 créditos de producción analizados, solo 21 fueron otorgados a mujeres de color.
La desigualdad se refleja del mismo modo en la composición. De 1.300 canciones populares lanzadas entre 2012 y 2024, el compositor con más créditos acumuló 56, mientras que la compositora con más créditos alcanzó 25. Además, el 55% de esas 1.300 canciones no cuentan con ninguna mujer entre sus autores.
En un sinfín de conversaciones con colegas que están activas en la industria, he escuchado sus testimonios y puedo compartir algunos de ellos. Muchas coinciden en que el problema no es la falta de talento, sino la falta de acceso y oportunidades reales. Desde la educación, sigue habiendo una baja representación de mujeres graduándose en ingeniería de sonido y producción musical. En Latinoamérica, esto puede estar relacionado con cómo la sociedad sigue impulsando a las mujeres hacia carreras en humanidades, mientras que a los hombres se les proyecta como líderes y tomadores de decisiones en ámbitos más técnicos.
Algunas colegas han señalado que los créditos y las regalías siguen siendo un reto: “El problema no solo es la falta de oportunidades, sino quién realmente recibe el dinero y el reconocimiento. Si no formas parte de ciertos círculos, es más difícil acceder a los proyectos grandes”. Otras han notado que algunos artistas están comenzando a romper estos patrones, apostando por equipos más diversos en la producción y abriendo puertas a nuevas generaciones. “Las disqueras y los artistas que ya tienen poder en la industria tienen un papel clave. No basta con hablar de inclusión, hay que materializarlo en contrataciones reales y dar visibilidad al talento femenino”.
Soluciones para un cambio real
Aunque estas cifras y testimonios no suenen muy esperanzadores, hay varias soluciones que pueden marcar la diferencia:
- Más mujeres en roles de decisión: Es necesario que haya más mujeres en posiciones ejecutivas dentro de disqueras, editoriales, festivales y a nivel estatal. La diversidad en la toma de decisiones es lo que realmente puede abrir puertas.
- Contratación intencional de mujeres en producción e ingeniería: Los artistas y disqueras tienen un rol clave en este cambio. No basta con apoyar la conversación sobre equidad, es necesario materializarlo con contrataciones y oportunidades reales.
- Visibilidad y crédito justo: El reconocimiento en los créditos no es una cuestión de ego, sino de economía. Es lo que determina quién recibe regalías y quién sigue en el radar de la industria.
- Mayor inversión en formación y acceso a herramientas: La brecha en el acceso a tecnología y educación sigue siendo enorme. Más programas de mentoría y formación pueden garantizar que más mujeres estén preparadas para ocupar estos espacios.
- Estudios de representación en la industria latina: Sin datos concretos, es difícil exigir cambios. La industria necesita investigaciones serias sobre la participación de mujeres en producción e ingeniería para medir avances y mejorar estrategias.
Referentes y la nueva generación de productoras latinas
Me llena de orgullo saber que la lista de mujeres talentosas con las que he tenido el placer de trabajar, o a quienes admiro desde lejos, es interminable. Podría pasar horas escribiendo sus nombres, ya que cada una de ellas ha hecho historia en su propio ecosistema. Algunas de ellas son: Maria Elisa Ayerbe, Maria Vertiz, Ali Stone, Rosalía, Jeanne Montalvo, Rayben, Amori, Jahzel Dotel, Tayhana, Pamela Velez, Kordelya, Lucy Kalantari, Victoria Kühne, Francisca Valenzuela, Essa Gante, Kuinvi, Janina Rosado, Jett Galindo, Jaclyn Sanchez, Emily Estefan, Jennifer Ortiz, Simone Torres, Andrea Arenas, Claudia Brant, Techy Fatule, Ruzzi, Pambo, Nani, Joaquina, Lido Pimienta, Lau Noah, iLe, Kany García y Nikki Flores.
Cada una de ellas ha dejado huella en la producción, la ingeniería y la composición. Muchas han trabajado detrás de discos innovadores, impulsado festivales inclusivos y demostrado que la calidad y la creatividad no tienen género.
Si algo nos enseñan estas mujeres es que no estamos esperando a que la industria cambie: ya estamos creando el cambio. Este Mes de la Mujer no se trata de pedir espacio, sino de seguir conquistándolo, de continuar creando oportunidades para que la equidad en la música no sea solo una conversación, sino una realidad.
Ella Bric (verdadero nombre: Linda Briceño) es una compositora, trompetista, productora y vocalista venezolana. En 2018 se convirtió en la primera y única mujer en ganar el Latin Grammy al productor del año. En los premios Grammy, ninguna mujer ha ganado la categoría equivalente de productor del año no clásico.