Sean Ono Lennon está seguro de que el documental One to One: John & Yoko “será muy revelador para todos los que lo vean. Sin duda”.
Aunque no necesariamente para él. “Creo que conozco bastante bien a mis padres”, dice Ono Lennon, quien fue coproductor ejecutivo del filme (junto con Brad Pitt y otros) y también trabajó como productor musical. “Conocí de esa época. Fue solo un par de años antes de que yo naciera. Mi madre hablaba mucho de ello. Sé mucho sobre su historia, incluyendo este período, así que no diría que aprendí algo necesariamente”.
Otros espectadores, sin embargo, obtendrán una mirada exhaustiva a uno de los períodos de 18 meses más dramáticos en la vida de la pareja —lo cual, para quienes saben sobre ellos, ya es mucho decir— desde su mudanza al barrio Greenwich Village de Nueva York en 1971 hasta el concierto benéfico One to One en el Madison Square Garden el 30 de agosto de 1972, la única presentación completa de Lennon tras la disolución de los Beatles en 1970. One to One se estrenó en el Festival de Cine de Venecia en agosto pasado y también se presentó en el Festival de Cine de Telluride y el Festival de Cine de Sundance antes de su estreno en IMAX el 11 de abril. Llegará a salas de cine a nivel mundial a partir del 18 de abril y se transmitirá en Max más adelante este año.
Dirigido por Kevin Macdonald y distribuido por Magnolia Pictures, One to One utiliza una colección de imágenes y grabaciones de sonido al estilo de montaje (algunas proporcionadas por el John Lennon Estate) para presentar a Lennon y Ono principalmente en sus propias palabras, sin la narración de terceros. “Ciertamente Kevin y yo pasamos varias semanas sentados en una habitación, rascándonos la cabeza —no de forma negativa— decidiendo qué dirección queríamos tomar”, dice el codirector y editor Sam Rice-Edwards. “No queríamos hacer otro documental más sobre los Beatles o sobre Lennon; ya hay muchos de esos, y este necesitaba ser original y fresco”.
“Kevin tuvo la idea de presentar el mundo tal como John y Yoko lo habrían visto en 1972”, continuó. “Sentimos que si hacíamos eso, y además pasábamos tiempo con ellos, de cierta manera, eso sería algo que no se había hecho antes. Encontramos momentos en los que sentimos que la cámara no estaba sobre ellos… lo que nos dio una mirada fresca de John y Yoko y permitió (al espectador) estar con ellos de una manera que nunca antes se había logrado”.
Ono Lennon —quien admite que, si dependiera de él, “probablemente habría hecho una película de concierto en vivo”— sintió que el enfoque fue “realmente efectivo para contar su historia. No es fácil sostener una historia tan compleja, pero One to One lo hace de manera muy hermosa. Si hubiera sido narrada, habría sido más una columna de opinión. Este es un verdadero documental en el sentido de que permite que los sujetos cuenten su propia historia”.
Utilizando otras imágenes de la época —fragmentos de programas de televisión, comerciales, noticias, etc.— para contextualizar el momento, One to One muestra a Lennon y Ono involucrados en un activismo político contundente, incluyendo su asociación con Jerry Rubin, lo que los convirtió en blancos de vigilancia del FBI y, finalmente, en intentos de deportación por parte del gobierno del entonces presidente Richard Nixon. “Es realmente una historia hermosa porque te das cuenta de que estaban dispuestos a arriesgarlo todo, sus carreras e incluso su seguridad personal, para luchar por sus creencias políticas y morales”, dice Ono Lennon. Pero, agrega, solo hasta cierto punto.
“Creo que un mensaje importante que se puede sacar del filme tiene que ver con la manera en que mis padres reaccionaron a los elementos más extremos de los activistas radicales con los que trabajaban en ese momento”, explica. “En cierto punto se dieron cuenta de que las personas con las que trabajaban, o algunas de ellas —Jerry Rubin específicamente— proponían hacer cosas que no necesariamente estaban alineadas con la filosofía de mis padres de pacifismo, paz y amor. Presencias la trayectoria de mis padres experimentando con los grupos radicales y luego dándose cuenta de que habían ido demasiado lejos, y tuvieron que retroceder —no solo porque se volvió peligroso para ellos, sino porque las personas que argumentaban a favor de un activismo potencialmente violento básicamente se estaban volviendo tan malos como las personas contra las que luchaban, lo cual es un mensaje realmente importante para hoy también”.
Ono Lennon dice que en su juventud su madre hablaba frecuentemente sobre ese tiempo en particular, incluso de haberse sentido “aterrada” por las intervenciones telefónicas del FBI en las líneas de la pareja. “Mi infancia temprana fue caótica, obviamente, y muchas de las cosas que estaban sucediendo en la película siguieron resonando durante mi niñez”, recuerda, lo que incluye al FBI infiltrando un agente en la familia después del asesinato de Lennon en 1980. Agrega que Ono “nunca creyó que el activismo valiera perder la vida. Siempre sintió que es importante protegerse para poder seguir haciendo el bien. Si no estás vivo, ¿cuál es el punto? Algunas personas romantizaban ciertos personajes revolucionarios dispuestos a recurrir a la violencia. Ella nunca admiró a esas personas, y yo tampoco”.
El hallazgo más valioso para los documentalistas de One to One fue una caja sin etiquetar de cintas de carrete que contenían grabaciones de llamadas telefónicas de Lennon y Ono, que comenzaron a hacer cuando descubrieron que sus líneas estaban intervenidas. Las conversaciones, con el mánager Allen Klein y una variedad de empleados y amigos, fueron descubiertas por Simon Hilton, vicepresidente de Proyectos Multimedia del Lennon Estate, en los archivos de Lennon en Nueva York. Rice-Edwards recuerda: “Nos dimos cuenta bastante rápido de que esto era realmente importante. Escuchar a John y Yoko, o a las personas que los rodeaban, cuando pensaban que no estaban siendo escuchados fue extremadamente revelador sobre quiénes eran. Y mucho de lo que hablaban en las llamadas telefónicas era relevante para los eventos que cubríamos en el filme”. Ono Lennon, mientras tanto, considera las cintas como “un tesoro”, tanto para la película como para él mismo.
Material del concierto One to One se ha publicado anteriormente, pero Ono Lennon y los cineastas se esforzaron por corregir las deficiencias del original, que fue lanzado inicialmente como un especial de televisión dirigido por Steve Gebhardt y que incluyó presentaciones de otros artistas como Stevie Wonder, Roberta Flack y Sha Na Na. “Hubo algunos trabajos de cámara realmente locos”, dice Rice-Edwards. “Muchas personas trabajando en la película, los camarógrafos estaban realmente drogados, así que tuvimos que lidiar con eso. Pero también hubo cosas realmente geniales. El hecho de que originalmente se grabara en película —en un hermoso 35mm— ayudó, y ciertamente fue bueno. Simplemente lo tratamos de la manera adecuada y lo hicimos lo mejor que pudimos”.
En cuando al audio, Ono Lennon encontró que “las grabaciones en sí mismas eran bastante caóticas… Había micrófonos mal colocados, y muchos de ellos fueron movidos entre los shows de la tarde y la noche. Parece que las cosas se hicieron de manera improvisada y de último momento. Pero no nos importó porque fue más divertido el desafío. No quiero revelar demasiados trucos. Creo que hay una cantidad razonable de magia cinematográfica ahí, digámoslo así; fue un gran momento, tecnológicamente hablando, para reinvestigar las mezclas. Tenemos más herramientas que nunca para resaltar lo mejor y reducir lo indeseable. Nos tomó mucho trabajo llevarlo a donde está ahora, pero eso fue parte de la alegría de hacerlo”.
Salió del proyecto con algunos momentos favoritos , como una mejor mezcla de “Cold Turkey” y “Come Together” y las interpretaciones de su padre de “Mother”. “Verlo cantar esa canción, que es un estilo muy diferente al de la música de los Beatles… su voz es tan increíble y tan conmovedora”, dice Ono Lennon. “Es algo impactante, honestamente, y también es muy dulce… muy vulnerable, pero también poderoso al mismo tiempo”.
La interpretación agresiva de su madre de “Don’t Worry Kyoko” también resonó con él. “Ella tenía varios estilos (de música), pero ‘Don’t Worry Kyoko’ es lo más desafiante, como punk rock… ni siquiera existía (el punk rock) aún. Algunas personas pueden no haber disfrutado escuchándola en el estéreo, pero cuando ves el show y ves al público en vivo, realmente se siente. Todo tiene que ver con la energía, y el groove está ahí. Es innegablemente rockero”. Agrega que Ono, quien a sus 92 años está retirada, no estuvo muy involucrada en One to One, pero “no está descontenta con nada” del filme.

Ono Lennon ha terminado el trabajo para el lanzamiento de la banda sonora One to One, programado para el 9 de octubre, en varios formatos y paquetes. Los dos conciertos completos definitivamente serán parte de ello, mientras que contenido adicional de actuaciones de la época —como la aparición de Lennon y Ono en The Dick Cavett Show en septiembre de 1971— actualmente se está discutiendo y licenciando.
“Todo lo que podamos incluir, lo incluiremos”, dice Ono Lennon, quien también está terminando de trabajar en un nuevo álbum propio. “Creo que pondremos básicamente todo lo que tenga sentido incluir… para satisfacer a los fanáticos más acérrimos”.
