Tras haber triunfado en los Grammys (2 de febrero) con cinco premios, incluyendo los codiciados honores a grabación y canción del año por “Not Like Us”, el gigante del hip-hop Kendrick Lamar llegó al Caesars Superdome en Nueva Orleans, Luisiana, la noche del domingo (9 de febrero) para disfrutar de su merecida vuelta de la victoria en el show de medio tiempo del Super Bowl LIX.
Mientras los Philadelphia Eagles avanzaban inesperadamente frente a los Kansas City Chiefs con una contundente ventaja de 24-0 para el medio tiempo, el escenario estaba listo para que Lamar electrizara. Con una vista aérea del escenario, un enorme tablero de tres en raya esperaba a los espectadores mientras eran recibidos por el Tío Sam… bueno, Samuel L. Jackson. Vestido con un conjunto patriótico, el actor dio la bienvenida a los fans al “Gran Juego Estadounidense”.
Lamar comenzó su exhibición lírica rapeando “Bodies” encima de un GNX. Un frenético Lamar fue rodeado por un ejército de bailarines vestidos de rojo y blanco antes de pasar a su éxito No. 1 del Hot 100 “Squabble Up”. Acompañado por sus bailarines, la precisión quirúrgica y el control de respiración de Lamar se mantuvieron a la altura hasta que llegó al estribillo y fue interrumpido por Jackson. “No, no, no. Demasiado ruidoso, demasiado imprudente, demasiado gueto”, dijo Jackson. “Sr. Lamar, ¿realmente sabe cómo jugar el juego? Entonces, afínese”.
Lamar tomó en cuenta las sabias palabras de Jackson y entró en un rápido popurrí de su álbum de 2015, DAMN, interpretando “HUMBLE” y “DNA”. Siguió sorprendiendo a los fans, principalmente cuando interpretó “Euphoria”, su incendiaria canción contra Drake, que también sirvió como una señal sutil de que tal vez detonaría “Not Like Us”. Poco después, Lamar se dirigió a una esquina de la calle ficticia y rapeó “Man in the Garden” frente a sus amigos, para disgusto de Jackson.
“Veo que trajiste a tus amigos”, se mofó Jackson. “El viejo truco del código de la cultura. Marcador, reste una vida”.
Lamar mantuvo la emoción de GNX intacta mientras el escenario se transforma nuevamente, esta vez en forma de “X”, para interprer “peekaboo”. “Señoritas, quiero hacer una movida”, rapeó Lamar a sus bailarinas antes de cautivarlas con “su canción favorita”. El instrumental de “Not Like Us” resonó en los altavoces, captando la atención de todos los espectadores. En lugar de sucumbir a la presión, Lamar redujo la velocidad y trajo a su excompañera de TDE, SZA, para interpretar “Luther” y “All The Stars”.
“De eso estoy hablando. Eso es lo que quiere Estados Unidos”, vitoreó Jackson. “Ya casi terminas. No arruines esto”.
La advertencia preventiva de Jackson le siguió a “Not Like Us”, mientras Lamar ofreció un freestyle improvisado, posicionando su razonamiento para finalmente interpretar la canción. “¿De verdad vas a hacerlo?/ Sí, intentaron falsificar el juego, pero no puedes falsificar la influencia”, dijo Lamar antes de dar inicio a “Not Like Us”. Con las cámaras enfocadas en su rostro, no perdió el contacto visual y entregó el polémico verso con furia, mencionando a Drake y haciendo que la multitud rapeara con fervor la ahora popular línea de “a minor” (el doble sentido de “la menor”).
Después de “Not Like Us”, Lamar pasó sin problemas a “TV Off”, con el productor de la canción, Mustard, a su lado. El ya clásico grito de “Mustard” resonó en todo el Caesars Superdome, permitiendo a Lamar cerrar un set monumental con un cartel iluminado de “Game Over” instalado en la multitud, enfatizando su esfuerzo.
El impacto de la actuación de Lamar es indiscutible, y ha dejado al hip-hop y a la cultura pop asombrados una vez más.
