Es jueves por la tarde en un estudio en Miami, y Emilia se prepara para una sesión de fotos para la portada de Billboard Español. Lleva puesta una bata de seda rosa bebé y pantuflas a rayas, y su cabello marrón chocolate igualmente sedoso recogido en rulos mientras navega por su lista de reproducción en busca de la canción perfecta para alistarse. Salta entre himnos femeninos de Beyoncé, Shakira, Britney Spears, Nathy Peluso y Doechii, antes de seleccionar “Don’t Stop the Music” de Rihanna. Canta y baila al ritmo suavemente, cuidando no arruinar sus ondas y maquillaje.
“Antes, cuando salía al escenario, para darme confianza me decía a mí misma: ‘¡Sos Rihanna! ¡Sos Rihanna!’ Y alguien de mi equipo dijo hace poco: ‘Ahora te tenés que decir: ‘¡Sos Emilia! ¡Sos Emilia! Y creértela’”, dice con entusiasmo.
Ella es Emilia. Y está al borde de una explosión global.
En 2024, la artista argentina logró su primer éxito No. 1 en las listas de Billboard Latin Airplay y Regional Mexican Airplay con “Perdonarte ¿Para qué?”, su colaboración con Los Ángeles Azules; se convirtió en la primera artista argentina nominada al Latin Grammy al mejor álbum pop vocal con su segundo álbum, .mp3; fue la artista más vista en TikTok y la más escuchada en Spotify en Argentina (la primera mujer en lograrlo); agotó las entradas para 10 shows en el Movistar Arena en Buenos Aires en 10 horas — rompiendo el récord previamente establecido por Luis Miguel— y pasó a ser la primera artista femenina argentina con cuatro shows agotados en el Estadio Vélez de la ciudad, por nombrar algunos hitos.
Ahora, Emilia apuesta seriamente por su expansión internacional, lo cual incluye su primera vez en el Carnaval de Brasil, donde el 23 de febrero interpretó “Bunda” con Luísa Sonza, el primer sencillo de un próximo EP; una gira de primavera por España con tres fechas en el Movistar Arena de Madrid (anteriormente WiZink Center); y pasar más tiempo en Miami no solo para estar más cerca de su sello, Sony Music Latin, y su manager Walter Kolm, sino para conectar con artistas y productores de diferentes territorios y desarrollar aún más su carrera — una estrategia probada que otros han seguido antes que ella, incluidos Karol G y Manuel Turizo.

“En Argentina hay productores con los que yo sigo trabajando y que son amigos. Tengo todo allá, es todo para mí”, dice. “Pero bueno, tomé la decisión de venirme un tiempito a Miami para trabajar y probar nuevas oportunidades. Quizás se me abran otras puertas. Pero siempre voy a estar volviendo a mi casa de todas formas. No puedo soltar eso. Creo que lo que pasa a nivel industria acá en Miami es muy grande. Te cruzas todo el tiempo con artistas y productores nuevos. Y está bueno experimentar”.
Dejar la comodidad de una tierra natal que te ve como una superestrella siempre ha sido un desafío para los artistas latinoamericanos. Pero gracias a una actitud abierta, hoy Emilia se ha posicionado como una artista pop versátil que puede navegar fácilmente desde el reggaetón hasta las baladas románticas, la cumbia, el funk brasileño y, más recientemente, el vallenato junto a Silvestre Dangond en “Vestido rojo”.
“Ella entendió que tenía que tener su base en su país natal, primero. Tenía que romper su país en todo sentido, en consumo, trascender ese consumo en ventas de tickets, visibilidad a nivel mediático, visibilidad con marcas”, dice Esteban Geller, director general en Sony Music U.S. Latin. “Primero conquistó su país. Después, los países limítrofes (Chile, Uruguay). Y de a poquito está poniendo los pies en territorios como España, México y Colombia mientras va construyendo paralelamente su historia en Estados Unidos. Entendió perfectamente cuál era su espacio en la escena musical y que lo que hizo con Los Ángeles Azules y con Silvestre la acercan a un espacio más popular, que también es fantástico. El camino ha sido natural”.
Emilia está lista para la sesión de fotos con un atuendo inspirado en el Y2K: minifalda de mezclilla, sudadera con cremallera rosa chicle, tacones de purpurina y una gorra de piel que fácilmente emana una vibra de la ropa Baby Phat. Bajo sus pestañas inferiores, lleva en cada ojo un pequeño brillante, un accesorio característico de su look. “Wet Vagina” de Doja Cat, de su lista de reproducción femenina, suena de fondo mientras coquetea con la cámara con mucha confianza y sensualidad, algo en lo que ha trabajado con el tiempo, encontrando ese equilibrio entre joven ingenua sexy y chica común simpática.
“Siempre fui muy extrovertida, pero siento que hoy día me siento más segura conmigo misma que nunca. Y es un trabajo que costó tiempo, esfuerzo, terapia”, dice.
María Emilia Mernes Rueda, de 28 años, nació en Nogoyá, Entre Ríos, un pueblo agrícola a unas cinco horas en coche de Buenos Aires. Es hija única de padre panadero y madre cocinera. Su abuelo, un plomero pero también la única referencia musical en su familia, le regaló una guitarra cuando era chica para que comenzara a tomar clases de música. Al crecer, su amor por la música la llevó a subir covers en Instagram y formar parte de un grupo local de cumbia con amigos. Era una pasión que nunca creyó que podría ir más allá de un pasatiempo.

“Yo pensaba que soñar con eso, con ser artista, con pisar escenarios y estar en ese mundo era imposible. Súper lejano”, dice. “Nunca pensé que me iba a poder profesionalizar en esto y ser cantante. Nunca estuvo en mi cabeza porque lo vi imposible por ser de donde era. Las oportunidades por lo general están en Buenos Aires, donde están los casting, los productores de música”.
Pero su vida dio un giro radical cuando los videos de Emilia tocando la guitarra y cantando covers en redes sociales llamaron la atención de la banda uruguaya Rombai. En ese momento, el grupo de cumbia-pop ganaba popularidad en Suramérica y estaba en busca de una nueva vocalista femenina. La primera vez que Emilia subió con el grupo a un escenario fue en noviembre de 2016, cuando actuó para 12.000 personas en el Velódromo en Uruguay. Tres meses después, estaba actuando en el codiciado Festival de Viña del Mar en Chile y ganó una Gaviota, una experiencia que describe como “una gran oportunidad” y “un trampolín” en su carrera. “El verdadero desafío”, dice, llegó dos años después, cuando tomó la decisión de lanzarse como solista.
En 2019, Emilia firmó un contrato discográfico con Sony Music Latin y un acuerdo de management con Kolm (su antiguo manager en Rombai), convirtiéndose en la primera artista femenina en firmar con Kolm, quien también maneja a Carlos Vives, Maluma, Wisin y Xavi.
“Cuando ella me dijo que quería lanzarse de solista y hacer la música que más le gustaba, la vi con tanta decisión que decidí acompañarla”, dice Kolm. “Ella es muy carismática y tiene iniciativa propia”.
Emocionado por lo que depara el futuro, agrega: “Ella se mudo a Miami para dirigir su carrera desde USA. Emilia tiene todo el potencial de ser una artista global. Siempre tuvo claro a dónde quería ir o llegar y este es solo es el comienzo de una carrera que será gigante“.
Poco después de su primer sencillo en solitario, “Recalienta”, coescrito con Camilo y Fariana, Emilia obtuvo su primera entrada en una lista de Billboard con su colaboración con Darell “No soy yo”, que debutó y alcanzó el No. 38 en Latin Pop Airplay en febrero de 2020. También entró en los charts con “La_Original.mp3” con Tini, “Tu memoria” con Wisin y Lyanno, y “Como si no importara”, con Duki.

“Cuando ella me dijo que quería lanzarse de solista y hacer la música que más le gustaba, la vi con tanta decisión que decidí acompañarla”, dice Kolm. “Ella es muy carismática y tiene iniciativa propia”.
Emocionado por lo que depara el futuro, agrega: “Ella se mudo a Miami para dirigir su carrera desde USA. Emilia tiene todo el potencial de ser una artista global. Siempre tuvo claro a dónde quería ir o llegar y este es solo es el comienzo de una carrera que será gigante”.
Poco después de su primer sencillo en solitario, “Recalienta”, coescrito con Camilo y Fariana, Emilia obtuvo su primera entrada en una lista de Billboard con su colaboración con Darell “No soy yo”, que debutó y alcanzó el No. 38 en Latin Pop Airplay en febrero de 2020. También entró en los charts con “La_Original.mp3” con Tini, “Tu memoria” con Wisin y Lyanno, y “Como si no importara”, con Duki.
Esta última canción — sobre una relación secreta y atrevida en la que los chanteos de su novio, el rapero Duki, se entrelazan con la dulce voz de Emilia, le dio a la artista su primera entrada en la lista Billboard Global Excl. U.S. en agosto de 2021. La sensual canción de reggaetón de tempo lento alcanzó el No. 3 en el Billboard Argentina Hot 100 en 2021. Luego, Emilia lanzó “Esto recién empieza”, que llegó al No. 9 del Argentina Hot 100 en marzo de 2022.
En ese momento, Emilia y Duki llevaban un año de noviazgo; la pareja hizo pública su relación en Premio Lo Nuestro 2022, donde interpretaron “Como si no importara”. Las colaboraciones han impulsado a ambos artistas. Duki es una estrella del trap, por lo que Emilia ha ayudado a ampliar su atractivo entre los preadolescentes. Emilia es en gran medida una estrella pop y salir con Duki le ha dado credibilidad callejera.
“Por más que afuera se vea que somos distintos, en verdad somos demasiado parecidos y tenemos casi todo en común. Lo único que no tenemos en común es que a mí me gusta el sushi y a él no”, dice Emilia riendo al hablar de su novio de los tatuajes en la cara. “Pero en general compartimos todo y tenemos una relación muy linda. Creo que nos retroalimentamos mutuamente todo el tiempo. A mí me encanta escucharlo hablar, que me aconseje. Más allá de ser un artista increíble, es una persona que es muy inteligente, muy culta. Todo el tiempo está informándose y me encanta pedirle consejos a él, en lo laboral. De ambas partes nos estamos dando todo el tiempo una mano. A veces se mete conmigo al estudio y escribimos juntos. La verdad es que compartimos mucho. Nos apasiona demasiado lo mismo y eso es hermoso poder compartirlo sin egos, sin interés, demasiado genuino. Para mí es hermoso poder compartir la vida con una persona que vive de lo mismo que yo y de una forma muy sana”.

A pesar de la fama de Emilia en Argentina y su creciente presencia en el extranjero, no fue hasta el año pasado que la pegadiza cumbia “Perdonarte para qué?” con Los Ángeles Azules le dio su primer No. 1 en las listas de Billboard Latin Airplay y Regional Mexican Airplay. Para la alguna vez adolescente que cantaba en una banda de cumbia en su pueblo, fue como cerrar un círculo.
“¡Desde la primera vez que la escuché dije 100% sí!”, exclama. !Me acuerdo que no tardé ni dos días en meterme al estudio y grabarla porque me causó mucha emoción que ellos quieran hacer una canción conmigo, que me hayan tenido en cuenta siendo artistas tan legendarios de la cultura Mexicana y del mundo”.
Elías Mejía Avante, miembro fundador del grupo mexicano, dice: “Estamos felices, pero sobre todo agradecidos de formar parte de este gran hito musical para ella. Siempre será un honor poder fusionar el talento de México y Argentina buscando contagiar todos los corazones posibles con nuestra cumbia. Sentimos que ahí está la magia, en llevar alegría y autenticidad con la música de la mano de una de las grandes del pop actual”.
Mientras tanto, en su país natal, Emilia es una fuerza a tener en cuenta.
Ha colocado 39 entradas en la lista Billboard Argentina Hot 100, 20 de ellas en el top 10 y cinco en el No. 1. Su éxito más prolongado hasta la fecha, “Una foto (Remix)” con Mesita, Nicki Nicole y Tiago PZK, lideró durante 10 semanas en 2024, la tercera mayor cantidad después de “Si antes te hubiera conocido” de Karol G (16 semanas en la cima de la lista) y “Hoy” de Valentino Merlo y The La Planta (11 semanas). Emilia ha lanzado dos álbumes de estudio: el ultrapersonal Tú Crees en Mí? (2022) y su set de nostalgia inspirado en principios de la década del 2000, .mp3 (2023). Este último fue el segundo álbum de Spotify más reproducido en 2024 en Argentina, después de Que Nos Falte Todo de Luck Ra.
Ese éxito en los charts se tradujo en venta de entradas.
En abril de 2024, Emilia comenzó su gira .mp3 con un histórico lapso de 10 noches en el Movistar Arena de Buenos Aires entre abril y mayo, para luego sumar cuatro shows en el Estadio Vélez Sarsfield en octubre.
“Con artistas en desarrollo, hemos tenido un éxito extraordinario con Emilia y sus 10 [shows en] arenas, donde actuó ante más de 290.000 personas”, Marcelo Figoli, fundador y propietario de Fenix Entertainment, que produjo los conciertos, dijo anteriormente a Billboard, confiando en que Emilia “será muy importante en 2025”.

“Lo subestimé. Por lo general pongo mis expectativas de bajas a justas para no decepcionarme de mí misma”, admite Emilia. “Salimos con las ventas de los shows y yo no había hecho ningún show del álbum. Salimos con el álbum en noviembre y a principios de diciembre se agotaron los tickets. Yo me acuerdo que mi equipo había dicho que íbamos a reservar 10 Movistar Arena porque era la idea. Y yo, ‘Me encantaría, obvio, una residencia en el Movistar Arena, pero lo veo difícil’, les decía. Siento que vamos a vender tres, cuatro como mucho. Pero de repente fueron 10 en 10 horas y fue muy increíble”.
“El vivo es la otra gran pata de esta industria”, agrega Geller. “Es una artista que no solamente funciona en un vertical del negocio, sino que se ha demostrado que tiene visibilidad por el lado del fashion, de las marcas, de la música, y ha trascendido a vender tickets, que eso es lo mejor. Estamos viendo con el éxito que tuvo en Argentina, con el exitazo que está teniendo en España, eso se da porque la música empieza a trascender a otros espacios, lo cual va a llevar seguramente a una carrera longeva. Esa es la fiel conclusión, que vamos por buen camino”.
Los conciertos también fueron una prueba de resiliencia en otros ámbitos.
“Estaba ensayando para los Movistar y mi papá se enfermó [de cáncer]… Creo que de las cosas más importantes de mi vida, las dos se me juntaron y fue muy movilizante para mí, pero pude con ambas”, dice Emilia. “Y bueno, tengo a mi papá conmigo que puede ver todo lo que estoy haciendo. Creo que lo que aprendí es a conocerme un poco más. Cuáles son mis límites. Aprendí a equivocarme y no ser tan cruel conmigo misma cuando eso pasa. Aprendí a valorar las personas verdaderas que tengo en mi vida… que la familia es lo más importante. Aprendí que me encanta trabajar y que tengo que disfrutar el momento y no vivir tanto en el futuro”.
Pero vivir en el futuro es inevitable para alguien en el camino de Emilia.
Se prepara para sus conciertos de 2025 en Europa y América Latina entrenando entre cinco y seis días a la semana, algo que nunca antes había hecho, pero que es esencial para espectáculos de un siguiente nivel.
“Para el show se requiere tanto cardio. Tienes que cantar y bailar, necesitas buen diafragma, los pulmones con aire, la resistencia. ¡Yo odiaba entrenar! ¡No tocaba una pesa ni de joda!”, dice entre risas. “Pero si no hubiera entrenado, no lo pudiese hacer. Ahora, el ejercicio se convirtió en algo importante para mí y me hace bien. Me siento fuerte, segura”.
Emilia ahora lleva su segundo atuendo para la sesión de fotos y parece una diosa reluciente vestida con jeans holgados con brillos dorados, un corpiño dorado y tacones a juego, posando para una segunda ronda de fotos mientras un ventilador sopla su cabello ondulado y su séquito la entusiasma. Esta vez, ofrece miradas sensuales al ritmo de “Agora Hills” de Doja Cat. En una esquina a lo lejos, su madre, Gabriela Rueda, se emociona al ver a su hija en acción y, con lágrimas rodando por sus mejillas, me cuenta en voz baja que recuerda haberle hecho sesiones de fotos a Emilia en la sala de su casa y a su padre soplando con un abanico su pelo.
“A mí me encanta mostrar la Emilia pop star y meterme en el personaje”, sonríe Emilia. “Yo crecí viendo a las divas del pop que hacen eso en el escenario y es como jugar un rato para mí. Pero también soy la Emilia que viene de Nogoyá, que se junta a tomar mate en la plaza con los amigos, que tiene problemas como todo el mundo, que llora porque soy muy sensible. Siempre fui firme. Soy muy positiva. Siempre fui de un carácter y una personalidad muy objetiva y optimista. Yo creo que eso también me ayuda a estar donde estoy hoy y lograr todo lo que he logrado”.
